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Osteopatía Craneosacral.
La magia de lo sutil.
¿Has escuchado hablar alguna vez de la Terapia Craneosacral? ¿Quieres saber qué es y en qué consiste? Aquí te lo cuento.
La Osteopatía Craneosacral sostiene que nuestro organismo realiza un movimiento involuntario denominado Impulso Rítmico Craneal. Es un movimiento muy sutil, pero que puede ser percibido a través del tacto con un contacto suave y tras un entrenamiento. Este movimiento es generado en el interior del cráneo por la entrada y salida del líquido cefalorraquídeo, que baña a nuestro cerebro y otras estructuras de nuestro sistema nervioso, y es transmitido al resto del cuerpo por el entramado que forman nuestras fascias. Nuestros órganos, vasos sanguíneos y linfáticos, músculos, huesos y sistema nervioso están envueltos por fascia. Cuando este movimiento no se da de forma fluida y equilibrada puede alterar el funcionamiento de la/s estructura/as a las que envuelve.
Percibiendo este sutil pulso se pueden detectar las alteraciones en la movilidad de los tejidos. Aplicando una ligerísima presión con las manos, similar al peso de una moneda de 10 céntimos, y siguiendo el movimiento que marcan los tejidos, es posible restaurar el equilibrio perdido. ¿Y qué se siente? Una sensación de relajación intensa, liberación, paz…
Es una técnica muy poco invasiva y muy segura, por tanto es aplicable a personas de todas las edades y condiciones físicas: bebés, ancianos, embarazadas… Y al trabajar con las fascias a nivel global, es un trabajo de gran profundidad y alcance. El trabajo empieza durante la sesión, pero continúa días después, aportando múltiples beneficios. Como ejemplo, te cito algunas de sus posibles aplicaciones: cefaleas/migrañas, fibromialgia, estrés, ansiedad, depresión, insomnio, tinnitus, vértigos, dolores músculo-esqueléticos y articulares, problemas digestivos, tortícolis congénita…, entre muchas otras.
¿Quieres probar? Pregunta sin compromiso si la Terapia Craneosacral puede ayudarte.
Osteopatía Bioenergética.
Un masaje al corazón.
¿Cuántas veces habremos dicho “se me ha encogido el corazón” o “tengo el corazón en un puño” cuando contamos algo que nos ha afectado emocionalmente? La importancia de nuestro corazón se pone de relieve ya durante el desarrollo embrionario, ¡es el primer órgano que se forma!
La Osteopatía Bioenergética, además de tratar el resto del cuerpo, presta una especial atención al pericardio, la fascia que envuelve el corazón. Es una terapia holística e integral que ha evolucionado a partir de la osteopatía clásica y que sostiene que el pericardio queda retraído cuando las emociones no son bien gestionadas. Esto repercute en todo el cuerpo dado que el pericardio está conectado a estructuras musculoesqueléticas, endocrinas y neurológicas. De ahí las famosas enfermedades psicosomáticas, síntomas inespecíficos o patologías subclínicas que nos traen de cabeza.
Con esta terapia se realiza un trabajo profundo de la fascia, empleando la “escucha" a través de las manos, para detectar restricciones en su movimiento. Y éstas no sólo nos hablan de un problema físico, es también una forma de conectar con el histórico emocional de la persona tratada que ha dejado huella en su organismo.
Durante el masaje, además de trabajar la lesión de origen, acompañaremos el movimiento del pericardio, sin forzar, hasta notar su liberación. E iremos un poco más allá intentando poner palabras a la emoción que haya podido estar retenida en él, o en otra parte del cuerpo, y que no ha sido escuchada. Se dará entonces la expansión del organismo como señal de bienestar, frente a la contracción que se genera ante la necesidad de protección y que nos predispone a la enfermedad.
Ábrete a la vida, libera tu corazón.
Holismo.
Principios de la Osteopatía I.
Los términos “holismo” u “holístico” están bastante extendidos últimamente, sin embargo, ya eran empleados en la época de la antigua Grecia. Aristóteles decía: “El todo es mayor que la suma de sus partes”. En el caso del cuerpo humano, esto significa entenderlo como algo más que un conjunto de órganos y estructuras; al contrario de la visión reduccionista, que ha necesitado estudiar cada una de las partes por separado para poder comprender el funcionamiento de algo tan complejo. La visión holística incluye también a las interacciones que se dan entre las partes, que se hacen evidentes aunque a veces no son medibles.
La Osteopatía abarca un poco más. Contempla al ser humano como un todo, pero incluye otros planos, más allá de lo tangible; el cuerpo físico, por supuesto, con todas sus estructuras en interacción unas con otras y en co-dependencia. Y éstas, a su vez, estrechamente relacionadas con la mente, a través de la influencia que los pensamientos y emociones tienen sobre el cuerpo físico, y a la inversa. Y aquí yo incluyo al alma, algo mucho más etéreo, que en mi opinión no debemos pasar por alto por formar parte de nuestra naturaleza. Cuerpo, mente y alma. Todos estos planos deben trabajar en armonía, dándose esa sinergia tan necesaria para nuestro bienestar.
¿Por qué limitarnos entonces a trabajar solo uno de estos planos pudiendo abordarlos todos?
Mereces que te traten como el SER COMPLETO que eres.
Autocuración.
Principios de la Osteopatía II.
Todos los organismos vivos tienen la capacidad de mantener el equilibrio interno y con ello el correcto funcionamiento de sus sistemas, a pesar de la existencia de factores externos que los ponen a prueba. Es lo que se denomina homeostasis.
El ser humano, por sus características sociales, se ve expuesto a una cantidad de factores externos tan grande que puede resultar abrumadora. Vivimos en un ambiente excesivamente tóxico y con un ritmo de vida muy acelerado. Parece que lo único importante es producir, producir y producir. En eso estamos, y no nos permitimos comer saludable, ni descansar lo suficiente; nuestra respiración se ve alterada y nuestras emociones pasan a un segundo plano, las ignoramos, las tapamos. Hasta que llega un momento en el que nuestro organismo se ve desbordado, los mecanismos autoregulatorios no pueden abarcar más y nos enfermamos. Es entonces cuando necesitamos ayuda.
La Osteopatía tiene en cuenta esa capacidad de autocuración del cuerpo y la respeta. Parte de la base de que no existe la enfermedad, si no el enfermo, y ofrece una guía para encontrar el camino hacia la sanación natural. Porque está en tí esa capacidad de sanación. Por supuesto, también es importante eliminar, en la medida de lo posible, los factores que te desestabilizan. A través de la escucha de tu cuerpo las osteópatas podemos ofrecerte las herramientas que te ayuden a tomar las riendas de tu bienestar. Herramientas que van más allá de la Osteopatía y que incluyen: higiene y reeducación postural, nutrición, psicoterapia, actividad física… Unas con más peso que otras, según cada caso; pero cuanto más amplio sea el abordaje, mayor probabilidad de éxito.
Confía en tú capacidad de sanación, pero pide ayuda cuando sea necesario. Estaré encantada de guiarte en tu camino.
Relación estructura-función.
Principios de la Osteopatía III.
“La estructura gobierna la función” es otro de los principios de la Osteopatía. Esto es algo que vemos de forma muy clara en los objetos. Cuando la cadena de nuestra bici se sale, no podremos avanzar; cambia la estructura y por tanto el funcionamiento, así de simple. Pero cuando hablamos del cuerpo humano con toda su complejidad, esta relación se nos puede escapar. Una complejidad que abarca a todos los sistemas: musculoesquelético, digestivo, circulatorio, endocrino, nervioso….
Por ejemplo, una lesión de lumbares va a condicionar la posición de esas vértebras, es decir, su estructura, lo que va a derivar en un mal funcionamiento de éstas, que no se moverán correctamente, provocando dolor. Pero podemos ir más allá. La falta de movilidad provocará restricciones en el tejido, con lo que el impulso nervioso y el riego sanguíneo no llegarán adecuadamente a las zonas adyacentes, generando inflamación en órganos, como el intestino, y la alteración de su función (estreñimiento, gases…).
Una situación similar puede darse partiendo de otro origen: una mala alimentación puede inflamar el intestino y frenar su movimiento natural alterando su funcionamiento. La íntima relación entre intestino y la estructura musculoesquelética próxima, provocará una malposición ósea y dolor en la zona lumbo-pélvica.
Si intuyes que algo parecido te está pasando, no te conformes con poner parches. Contáctame y abordaremos tu problema en su conjunto.
La ley de la arteria.
Principios de la Osteopatía IV.
Otra de las leyes de la Osteopatía es la ley de la arteria. Esta ley hace alusión a que cada tejido debe tener un correcto flujo sanguíneo, tanto de entrada de nutrientes, como de salida de sustancias de desecho. Si este flujo sanguíneo se ve obstaculizado o dificultado, el tejido afectado presentará una disfunción. La misma premisa se puede aplicar al sistema linfático, incluso al sistema nervioso periférico.
De modo que puede ocurrir una afectación vascular de la siguiente manera:
De forma directa: por atrapamiento, pinzamiento o compresión directa de los vasos sanguíneos a través de las estructuras adyacentes debido a malposiciones estructurales.
De forma indirecta: cuando la información nerviosa que llega a los vasos no es la adecuada debido a la afectación de componentes del sistema nervioso autónomo, encargados de controlar la función vascular.
Cuando las funciones vasculares no son adecuadas pueden aparecer diversos síntomas como dolor, disfunción de órganos y vísceras, alteración en la secreción hormonal,... síntomas que pueden ir complicándose en cascada y generando un malestar con un origen incierto.
El trabajo que realiza la Osteopatía elimina las tensiones generadas en el cuerpo, liberando al sistema vascular y regulando el sistema nervioso para que el organismo pueda restaurar el correcto funcionamiento de las estructuras afectadas y se eliminen todos los síntomas relacionados. ¡Y que fluya la vida!
La fascia.
El tejido ignorado.
Últimamente el término “fascia” está en boca de todos, ¿verdad? Pero quizá nadie te ha explicado qué es exactamente la fascia y por qué es tan importante. Aquí te lo explico de forma breve y sencilla.
La fascia no es ni más ni menos que el tejido conjuntivo o conectivo que envuelve nuestro cuerpo, órganos, músculos, huesos y otros elementos, configurando una estructura tridimensional que se extiende, no sólo en superficie, si no también en diferentes planos de profundidad.
Tradicionalmente, ha sido un tejido ignorado por los anatomistas, que durante las disecciones lo apartaban, centrándose únicamente en lo que contenía éste. Afortunadamente esto ha cambiado y hay en la actualidad muchos grupos de investigación centrados en el estudio de la fascia.
Una de las características más importantes de la fascia es su composición. Las moléculas y células que constituyen la fascia componen un entramado, una malla. Ésta presenta unas características de elasticidad y lubricación que permiten el movimiento, el deslizamiento de unas capas de tejido sobre otras. Tanto cuando estamos en movimiento como cuando estamos en reposo. De ahí la importancia de una correcta hidratación y alimentación.
Cuándo las células y moléculas de la fascia no están ordenadas o hay un desequilibrio en la producción de estas, la malla está rígida, no se dan estas condiciones de elasticidad y lubricación y por tanto el tejido no se mueve. Aparece entonces la disfunción somática. Si a esto le sumamos la gran extensión de la fascia, que conecta diferentes estructuras entre sí, y el tipo de inervación que presenta, que da información al cerebro de presión, posicionamiento, etc…, podemos entender el impacto que un mal funcionamiento de la fascia tiene sobre nuestro bienestar.
¡Pero que no cunda el pánico! La buena noticia es que un buen masaje en el que se empleen técnicas como la Terapia Craneosacral y la Bioenergética, restaura el movimiento de las fascias. ¿Comprendes ahora por qué es tan importante el trabajo de las fascias durante un masaje?
Si tienes más dudas, contáctame y estaré encantada de ayudarte.
Liberación somato-emocional.
Los quistes energéticos.
Es posible que después de leer la publicación sobre la fascia te preguntes: “¿y qué es eso que provoca que la fascia se desorganice?”. Pues se podría resumir en tres factores:
- Eventos traumáticos, tanto físicos como emocionales.
- Movimientos repetitivos o posturas que adoptamos en nuestra vida cotidiana.
- Los mecanismos de adaptación y compensación, que emplea nuestro cuerpo ante lesiones provocadas por alguno de los anteriores factores.
Me centraré en los eventos traumáticos, que pueden ser por ejemplo un golpe o caída, pero también una emoción intensa (la famosa conexión mente cuerpo de la que tanto se habla últimamente). Cuando esto ocurre y no estamos preparad@s para gestionar y disipar la energía que genera ese evento traumático, nuestro sabio cuerpo la encapsula y la aísla, formando un quiste energético. Pero mantener esto supone un esfuerzo extra y de ahí que aparezcan otras lesiones, por compensación y adaptación. Hasta que, con el paso del tiempo, el mecanismo es insostenible y aparecen el dolor y el malestar.
Uno de los objetivos de los masajes bioenergéticos que realizo tiene como fin el rastreo y disolución de estos quistes energéticos. Y aunque la liberación somato-emocional es una técnica en sí misma, particularmente me gusta usar este término para denominar al proceso que ocurre cuando se disuelven los quistes energéticos y la emoción que había retenida en ellos se libera de forma espontánea. Y, aunque a veces puede pasar más o menos desapercibida, lo habitual es que ocurra o bien durante una sesión de masaje o durante los dos días siguientes a ésta. Afloran entonces emociones de malestar, enfado o tristeza, sin motivo aparente, o recuerdos de situaciones que ya tenías olvidados. Transitarlos te llevará a sentir mucho alivio y te ayudará a recuperar tu bienestar.
Tu cuerpo sabe cómo sanar, aunque a veces necesite ser guiado. Solo tienes que permitírselo.
Adaptación y compensación.
La búsqueda de la homeostasis.
Cuando aparece una lesión en nuestro cuerpo suele ir asociada de una restricción de movilidad en la zona. Esta lesión necesita una adaptación en otro lugar con el fin de minimizar el gasto energético, el dolor y mantener la horizontalidad de ciertas estructuras. Cuando la adaptación se consolida, aparece una nueva restricción en la movilidad. Se dice entonces que la lesión está compensada. Sin embargo, esto condiciona a otra zona del cuerpo que tiene a su vez que adaptarse, comenzando de nuevo el proceso en la búsqueda de la homeostasis.
Lo curioso de todo esto es que son las lesiones de adaptación las dolorosas, mientras las de compensación, a pesar de ser las más complejas, no suelen doler. Para terminar con el mecanismo de adaptación y compensación es necesario, por tanto, eliminar las restricciones de movilidad. Este es el objetivo principal de mis masajes, restituir el movimiento de los tejidos para eliminar, no solo las lesiones que son motivo de consulta, si no también la lesión de origen.
Disfunción somática.
La lesión osteopática.
Anteriormente he hablado de “lesiones”. Pero esta palabra nos hace pensar en algo traumático, como una fractura o una ruptura de ligamento. Sin embargo, a lo que suelo referirme es a la “lesión osteopática'', que ahora se denomina disfunción somática, para no generar dudas. Esto hace referencia a que el tejido dañado no funciona bien, sin que llegue a romperse. Simplemente puede ocurrir una falta o disminución en el movimiento, ya sea en la fascia, articulaciones, vísceras, afectando directa o indirectamente al sistema vascular y nervioso. Suele ir asociado a un desplazamiento milimétrico de la estructura ósea, una subluxación, que repercute en la capacidad de movimiento de la articulación, pero en la que las superficies articulares no pierden el contacto, como en una luxación.
Las disfunciones somáticas no se diagnostican con medicina alopática, y puede que vayas al centro de salud porque te encuentras mal y que no identifiquen el motivo. Y es que las disfunciones somáticas no tratadas acaban generando malestar, por varias razones:
- El movimiento del tejido no acompaña al movimiento que hacemos.
- La falta de movimiento impide que la sangre y la linfa lleguen y retornen del tejido correctamente, privándolo de nutrientes y otras sustancias necesarias, y acumulándose además productos de desecho.
- La información que envía y recoge el sistema nervioso no es la correcta.
- La secreción de hormonas se altera.
El cuerpo sabe mantenerlo al margen, con los quistes energéticos y los mecanismos de adaptación/compensación, pero en determinados momentos aparece una sintomatología difusa: cansancio, dificultad para dormir, malas digestiones, dolores de cabeza, falta de concentración, irritabilidad… Y si no le damos la atención necesaria, aparecen otros síntomas más claros que nos obligan a parar.
Mi recomendación es que acudas a tu centro de salud cuando te sientas mal, pero si allí no encuentran la solución, más allá de paliar los síntomas, no te conformes, busca alternativas.
Y aquí tienes una: la Osteopatía sí es capaz de detectar las disfunciones somáticas y tratarlas.
Tu cuerpo sabe, te avisa. Escúchalo. Yo te acompaño en el proceso.
Dismetría de piernas.
La falsa pierna corta.
Es muy habitual para mí recibir personas que me cuentan que le han dicho que tiene una pierna más corta que la otra. En la mayoría de los casos esta pierna más corta es en realidad una falsa pierna corta.
Cuando alguien presenta una pierna corta verdadera es fácil apreciar como uno de sus fémures o una de sus tibias (y peronés) ha crecido más que el de la otra pierna. Estas personas necesitan llevar un calzado especial para mantener la simetría durante la marcha.
Sin embargo, cuando alguien presenta una falsa pierna corta, los huesos de ambas piernas tienen la misma longitud. Es la posición de alguno de los huesos ilíacos, que ha quedado bloqueado en anteriorización o posteriorización, lo que determina la diferencia en la longitud de las piernas. Colocar una plantilla en estos casos va en contra de la biomecánica de la marcha y, en lugar de ayudar, genera más problemas.
Desbloquear los iliacos y colocarlos en su posición correcta es una tarea habitual durante una sesión de masaje osteopático, con muy buenos resultados.
Si alguna vez te han dicho que tienes una pierna más corta y quieres saber más, pregúntame sin compromiso.
Infertilidad mecánica.
Una nueva esperanza.
Abundan los casos de mujeres con infertilidad de origen desconocido y en muchos de ellos el origen es mecánico, es decir, relacionado con la posición del útero y las estructuras adyacentes. Una mala posición de cualquier estructura limita su movimiento, como el que debe realizar el útero en espiral ascendente para aspirar a los espermatozoides y ayudarlos en su camino hacia el óvulo. Además, las adherencias y fijaciones asociadas a la falta de movilidad, pueden dificultar el acceso de la sangre y la linfa a la zona, tan necesarios para un correcto funcionamiento.
La mal posición sacra y su relación directa con la posición del útero es un ejemplo claro de esto.
Corregir la posición del útero y de las estructuras adyacentes, puede ayudar a mejorar la fertilidad en las mujeres que no consiguen quedar embarazadas sin motivo aparente. La Osteopatía Estructural, Craneosacral y Visceral así como el Masaje Bioenergético, son excelentes herramientas para ello.
La guía interna.
"Recalculando..."
Cuando por fin nos decidimos a pedir ayuda de profesionales de las terapias manuales, comienza la ardua tarea de elegir terapia y terapeuta. Difícil decidir entre tantas técnicas y profesionales, ¿verdad?
Una de las directrices que solemos usar para valorar esto es que el trabajo que se aplique sea muy evidente, o incluso doloroso. Si no es así pensamos que no nos hacen nada. En este sentido, la osteopatía está fuertemente asociada a la manipulación con "thrust", es decir, colocar los huesos en su lugar haciéndolos sonar. Sin embargo, las técnicas de manipulación osteopática son muy diversas y no siempre es necesario hacer sonar las articulaciones. Es más, en algunos grupos de personas y en casos concretos, está totalmente contraindicado y son necesarias otras manipulaciones más suaves igualmente válidas y efectivas. En cualquier caso, una manipulación osteopática por sí sola, sin un buen trabajo de tejido blando asociado, tiene una eficacia limitada.
En definitiva, muchas técnicas y terapias diferentes para elegir, muchos matices… ¿Qué ocurre entonces cuándo la terapia manual o/y la persona elegidas no cumplen nuestras expectativas? ¿Cómo saber que te están haciendo lo que tú necesitas?
Mi recomendación es que cuando tengas que valorar el trabajo de tu terapeuta manual, evalúes cómo te sientes durante y después de cada sesión. Tú mejor que nadie sabes lo que te sienta bien. Pero no lo hagas desde la cabeza, simplemente siente tu cuerpo. Sigue tu guía interna.
La silla turca.
El asiento de la hipófisis.
En rojo, la silla turca.
Hormonas que secreta la hipófisis y sus funciones
La hipófisis es una glándula ubicada en la base de nuestro cerebro cuya función es la de secretar determinadas hormonas que a su vez regulan otras glándulas que también secretan hormonas. Por eso a veces se le denomina “glándula madre” o “glándula maestra”. A groso modo y para que se entienda mejor, estas hormonas están relacionadas con el crecimiento, con la actividad del tiroides, con el ciclo sexual femenino (ovulación, lactancia, parto…), y con la producción de hormonas masculinas y hormonas relacionadas con el estrés.
La hipófisis se aloja en la silla turca, una parte del hueso esfenoides que se encuentra en el interior del cráneo. La Osteopatía Craneal sostiene que los huesos del cráneo tienen cierta movilidad, que puede verse afectada por determinadas lesiones. Una falta de movilidad del hueso esfenoides puede condicionar directamente el correcto funcionamiento de la hipófisis y provocar una desregulación hormonal a uno o varios niveles.
El objetivo de la Terapia Craneosacral es recuperar la movilidad de los huesos del cráneo a través del trabajo de las meninges o fascias. Como consecuencia, es posible restablecer el funcionamiento de la hipófisis, siempre y cuando no existan otras alteraciones más graves que pertenezcan al ámbito médico. Esto, combinado con una correcta alimentación y otros hábitos de vida saludables, puede ayudarte a mejorar problemas con tu ciclo menstrual, determinadas tiroiditis, estrés crónico, etc… Además de otras molestias no relacionadas directamente con las hormonas.
Si tienes dudas, pregunta sin compromiso.
Patrón lesional.
Según fascias.
Relación entre las diferentes estructuras a través de las fascias.
La fascia, es decir, nuestro tejido conjuntivo o conectivo, forma una compleja red en nuestro cuerpo haciendo que todas las estructuras estén conectadas directa o indirectamente. No es de extrañar entonces que las lesiones que aparezcan en nuestro cuerpo “viajen” a través de la fascia a otros lugares, aunque no haya una relación de proximidad aparente.
Aquí os dejo un diagrama donde se ilustran las conexiones que se pueden dar entre diferentes estructuras de nuestro cuerpo a través de los diferentes tipos de fascias: miofascia o fascias del sistema músculo-esquelético; fascia craneal o duramadre; y fascia visceral.
De ahí se pueden deducir los diferentes patrones lesionales que podemos presentar y que variarán de una persona a otra aún teniendo un mismo origen.
Si quieres saber cuál es el tuyo, pincha en el apartado de "contacto" y pide cita.
Tensegridad.
La arquitectura de la fascia.
La tensegridad es un término que procede de la contracción de dos palabras “tensión” e “integridad”. Y aunque fue acuñado para definir composiciones arquitectónicas creadas por el ser humano, se emplea también para describir a la fascia.
Hace referencia a la tensión exacta (ni mucha ni poca) que es necesaria por parte de la fascia para mantener la integridad de nuestro organismo. Integridad en términos de sostén, de unidad, de organización en segmentos, de equilibrio y comunicación entre estructuras que permita un movimiento fluido.
Recupera la tensegridad de tu facia. Entra en el apartado de "contacto" y pide cita.
Osteopatia para la mujer.
Disfruta tu ciclicidad.
Las mujeres poseemos una naturaleza cíclica que nos brinda hermosas posibilidades, entre ellas, la más poderosa: gestar vida.
Pero a veces estos cambios no son bien recibidos en nuestros cuerpos. Los condicionamientos sociales, la desconexión de nuestra naturaleza, los hábitos de vida no saludables entre otras circunstancias, no nos permiten disfrutar plenamente de las diferentes etapas que atravesamos las mujeres a lo largo de nuestra vida. A veces incluso nos resignamos a sufrir pensando que es lo que nos toca vivir por el simple hecho de ser mujer. ¿Y si te dijera que la menstruación no tiene que ser dolorosa, que el parto no tiene que ser un sufrimiento y que la menopausia no significa el fin de la plenitud sexual? Existen muchas herramientas que te pueden ayudar a fluir con tu naturaleza femenina, con tu ciclicidad y una de ellas es la Osteopatía.
¿Cómo puede ayudarte?
Regula el sistema nervioso autónomo y su relación con el sistema neuroendocrino, el sistema inmune y los procesos inflamatorios, el estrés y los ritmos de sueño, ayuda a una correcta vascularización y asegura un adecuado funcionamiento de las vísceras.
Regula el sistema hormonal al trabajar con la hipófisis (centro regulador hormonal alojado en el cráneo) y con las glándulas endocrinas, eliminando tensiones que dificultan su correcto funcionamiento.
Regula el sistema circulatorio y linfático, para una correcta vascularización de los tejidos y eliminación de sustancias de desecho.
Regula las emociones, a través de la reducción del estrés y de la liberación somato-emocional.
Reequlibra la tensión de las fascias, permitiendo la movilidad de las vísceras y del sistema músculo-esquelético.
¿En qué puede ayudarte?
Ciclo menstrual. Dolor menstrual, ciclos irregulares, amenorrea y otras alteraciones.
Concepción. Prepara tu cuerpo para el embarazo. Infertilidad mecánica por malposicón del a pelvis, del útero, por alteración de vascularización, por desequilibrio hormonal, estrés, por presencia de cicatrices tras abortos, cersareas o cirugías…
Gestación. Cuando aparecen dolores músculo-esqueléticos y para prepararte para un parto más fluido, conectado y menos doloroso.
Post-parto. En el proceso de reposicionamiento visceral y estructural, adherencias por cicatrices, depresión post-parto, estrés… Un buen momento para venir acompañada de tu bebé, sobre todo en casos de tortícolis congénita, plagiocefalia, cólico del lactante, dificultades en la lactancia…
Menopausia y perimenopausia. Aliviando síntomas como: sofocos, alteración del sueño, disminución de la líbido, inestabilidad emocional, dolores articulares y musculares.
¿Cómo se realiza el trabajo?
Con un masaje suave, delicado y respetuoso con el ritmo del cuerpo, en el que se emplean técnicas de Osteopatía Estructural, Craneosacral, Visceral y Bioenergética perfectamente integradas. Un trabajo enfocado en localizar el origen del problema y mejorando tu calidad de vida, ayudando a tu cuerpo en su proceso de autorregulación natural, para que puedas vivir tu feminidad con consciencia y plenitud.
¿Tienes una cicatriz?
Este mensaje es para tí.
Resulta asombroso que una cicatriz aparentemente inofensiva pueda ser la causa de una dolencia sin que exista a priori una relación directa con ésta. Sin embargo, esto ocurre. No olvidemos que la fascia es una red en tres dimensiones que conecta todas las estructuras de nuestro organismo. Tras una operación o incisión accidental relativamente profunda, la continuidad del tejido se ve interrumpida, el movimiento no se transmite de forma correcta y esto puede generar alteraciones en otras zonas que demandan movilidad a ese tejido que la ha perdido. Por eso siempre pregunto a mis pacientes si tienen cicatrices. Es importante ver en qué estado están y su repercusión en el motivo de consulta para trabajarlas de ser necesario.
Si tienes una cicatriz y crees que necesita ser tratada, no dudes en preguntar. Estaré encantada de atenderte.
La almohada ideal.
¿Cómo elegirla?
Pasamos al menos un tercio de nuestras vidas durmiendo. Es mucho tiempo, pero muy necesario. Visto así cobra especial importancia el momento en el que nos toca elegir el colchón y la almohada ideales para nosotros, y más aún teniendo en cuenta el gasto económico que ello conlleva. Sin embargo, a veces ocurre que el colchón o la almohada que siempre hemos usado nos resultan incómodos y ya no nos ayudan a descansar. Algo ha cambiado en nuestro cuerpo que necesita atención. Por supuesto será necesario eliminar las tensiones que hayan podido aparecer en nuestro organismo, pero es probable que también haya que hacer un cambio en nuestra cama. Entonces, ¿cómo elegir entre tantos materiales y diseños diferentes? En un primer momento debería bastar con probarlos y sentir nuestro cuerpo para poder elegir con seguridad aquello que nos hace bien, como en muchos otros ámbitos de nuestra vida. Pero a veces esto no es posible. Cuando esto ocurre la solución es muy sencilla: ¡sólo tenemos que medirlo!
Si no descansas bien y sientes que tu colchón y/o tu almohada son parte del problema, pide cita. Valoraré tu caso y te explicaré cómo elegirlos.
Fibromialgia.
Cajón de-sastre.
Todavía queda mucho que investigar para poder decir con claridad qué es lo que provoca la fibromialgia. Esta enfermedad, caracterizada por dolor generalizado acompañado o no de cansancio crónico, parece tener un origen en la sobrestimulación de los receptores del dolor, pero los científicos aún no lo tienen claro.
Esto hace que el diagnóstico no se pueda realizar en base a pruebas objetivas. Lo ideal sería, por ejemplo, poder detectar moléculas concretas en sangre relacionadas con la fibromialgia. Pero esto aún no existe. Así que de momento el diagnóstico es bastante subjetivo y está basado en la realización de test que evalúan los síntomas (el dolor principalmente), y en descartar otras enfermedades.
Es un diagnóstico bastante impreciso que tiene muchas probabilidades de sobrediagnosticar la enfermedad, de meter en el “cajón” de la fibromialgia otras patologías que se parecen a ésta. Y claro, el hecho de tener un diagnóstico como este es un arma de doble filo. Por una parte, esa persona que se ha sentido incomprendida todo ese tiempo, tiene de repente una explicación a su malestar; pero por otro lado, saberlo la condiciona de por vida a llevar la “losa” de una enfermedad crónica e incurable.
¿Y si esos dolores y ese cansancio que estás padeciendo no tengan su base en una enfermedad crónica?
Sea fibromialgia o no, la Osteopatía, y en concreto el masaje integral de fascias, es de gran ayuda en el alivio de los dolores y en cansancio crónicos. Y permite además indagar en lo que hay detrás de la aparición de los síntomas, no solo en el plano físico, si no también en el emocional y energético. Da un abordaje diferente al problema y ofrece herramientas que te ayuden a manejarlo y que no condicione tanto tu vida.
No te conformes, tienes alternativas.
Crisis curativa.
Trabajando para sanar.
¿Sabes qué es una crisis curativa? Consiste en la aparición de una serie de síntomas como consecuencia del inicio de un proceso terapéutico. Por ejemplo, tras un masaje de fascias, y dependiendo de las características de cada persona, pueden aparecer ocasionalmente cansancio, cefaleas, aceleración del tránsito intestinal, cambio en el olor corporal o de la orina… Esto ocurre porque el cuerpo genera una reacción inflamatoria y se movilizan sustancias tóxicas que es necesario eliminar.
Tenemos la idea de que los procesos inflamatorios son “malos” y que hay que evitarlos o erradicarlos. Sin embargo, para que el cuerpo pueda poner en marcha sus mecanismos de sanación natural es necesario que se dé una inflamación limitada y controlada. Esta es la inflamación que nos beneficia.
Por eso, cuando empieces un tratamiento y como consecuencia padezcas una crisis curativa, considera que tu cuerpo no está enfermando más de lo que estaba, si no que está empleando todos los recursos a su alcance para sanar.
¿Y si esta crisis curativa no ocurre? También está bien. Tú, tu cuerpo, todo tu ser, sabéis lo que necesitáis en todo momento. Confía en los procesos, confía en tí.